Bertha Alicia Padilla Reyes

40393897_1557844187694133_9220690680181948416_nA su papá le gustó el nombre de Bertha Alicia, aunque nadie en la familia se llama así. Ella fue la penúltima de los diez hijos que tuvimos: cuatro hombre y seis mujeres. Me alegró mucho su llegada, pues el embarazo fue complicado. Fue prematura, aunque afortunadamente se recuperó. Mi mamá es partera, así que ella siempre me acompañó.

Bertha estudió hasta tercero de secundaria. Era soltera y vivía con nosotros. Decía que no iba a casarse porque quería estar con nosotros para no dejarnos solos. Nos ayudaba y era nuestro sostén. Comenzó a trabajar desde muy joven: a los 19 años se fue a Estados Unidos, pero tuvo que regresar los 22 para ayudarnos a pagar los honorarios del licenciado que llevaba el caso de su hermano.  

Cuando se estableció aquí, puso una fonda en el aeropuerto, donde también hacía la labor de guardia de seguridad. A los siete años de trabajar ahí, llegaron esas personas… Le pedían dinero con regularidad, una “cuota” a cambio de dejarla tranquila.

Le gustaba comer de todo: sopas, papas con chile, carne. No le hacía el feo a nada, lo que hubiera, lo comía. Su gusto para la música era muy normal… nada de música loca. Casi no le gustaban los bailes ni las fiestas. Para ella lo más importante eran su trabajo y su casa.

Recuerdo que le contaba cuántas ganas tenía de que estuviera con nosotros. Ella me contestaba que no podía dejar de ayudarle a Sonia, su socia, en el negocio. Me cuidaba mucho, estaba al pendiente de que no tuviera un accidente. “Cuídese mucho, madre, usted ya está grande”, me pedía. Cuando por razones de trabajo no podía venir, siempre me avisaba. Fue en aquel entonces que esa gente comenzó a levantar muchachas. A mí me daba mucho miedo, pero ella siempre me decía para calmarme: “Si me quieren llevar, les hecho el carro y nos matamos juntos”.

A los 25 años tuvo su primer novio: se llamaba Juan. Incluso a esa edad, todavía me pidió permiso para salir con él.  Vino aquí a pedirme permiso para que lo dejara salir con Bertha. Yo le contesté que mi hija ya tenía edad suficiente, pero él me dijo que ella quería la aprobación de sus papás porque nos tenía mucho respeto. Así comenzaron a salir: salían platicar de vez en cuando. Él la regresaba a la casa a la una de la mañana, a más tardar.

Bertha Alicia Padilla Reyes fue desaparecida el 29 de abril de 2011 en Torreón, Coahuila, víctima de sujetos desconocidos.

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